viernes, mayo 25, 2007

CAROLINA OTERO

Madre, no soy ya virgen.
Madre, más bien soy rimera,
si acaso,
lírica mujer en zapatillas
y con lágrimas en las pestañas.
Siento,siento
que se entere usted de esta forma
-he echado a perder la honra familiar, lector-.
Pero, madre,
no es grave ser rimera (interna). Duele, eso sí,
ser más puta que las gallinas
en los hoteles de papel,
y adornarse con rosas de papel,
que queman, madre, mucho más
que lo mundano.
Las hojas en blanco hieren más que las sábanas.
En fin, madre, ya lo sabe, recíbame
como a María Magdalena.
Tíreme piedras.
Porque ya no soy virgen.
Porque ya no tengo versos sin mancha.
Porque ya no amaré de blanco, lo haré con sangre.

Carolina Otero

1 Comments:

Blogger Leo said...

Otra vez con las gallinas. Dejad a las gallinas, ellas no son aves de mala vida. Son víctimas. Sufren a diario la violencia de género, sin tener, si quiera, opción a una orden de alejamiento. Y por si fuera poco, como no se dejen..., a la cazuela y desnudas.

12:11 a. m.  

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