viernes, mayo 25, 2007

ANA BERMEJILLO

Se prohibe follar,
que nunca nadie
incite la alboreante primavera.
Prohibido magrearse,
están proscritos los besos,
amputadas las puntas de las lenguas.
Desde ya, los abrazos son ilícitos,
que no haya caricias,
que no haya mordiscos, ni promesas.
Es el día después,
el despertarse
es el alba, la reconciliación
es la almohada lo que cuenta.
Luego contente,
no vayas a llegar a tener hambre,
ni vayas a querer estar alerta.
El sexo nada vale,
pesa mucho un lametazo
urdido a cuestas.
Aquellos que apetezcan el deseo,
que se ahoguen,
ahítos de lujuria,
tú descálzate la sed junto a la puerta.
No quieras más.
No quieras nada
Quiere
tan sólo descansar junto a la hoguera.
Se prohibe follar.
Se prohibe anhelar.
La ilusión va lisiada
No me creas.
Bienaventurados los pesados
por creer que es posible convencernos
Y bienaventurados los promiscuos,
por hartarse de ser,
sin darse cuenta.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

muy bonito,continua asi,,,un saludo!

12:07 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Después de leer lo que has escrito me ha resultado imposible no ponerme a pensar sobre lo que has escrito.

3:41 p. m.  

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